domingo 8 de noviembre de 2009

Diletante


Nuestra heroína parece haber descubierto a lo largo del acumulado de los años, estar afecta a una adicción espiral. Sin darse cuenta, se inmiscuye una y otra y otra y otra y otra vez en relaciones triangulares y estando en ellas se desplaza hacia las aristas y en espiral; es decir, haciendo entrar nuevas variables a las triangulaciones, de tal modo que se forman en su vida triángulos espirales.

A guisa de ejemplo; si nuestra protagonista ama a alguien, ese alguien ama a alguien más y con toda seguridad ese alguien más es alguien que la ama a ella, y de pronto alguien más ama al primer alguien y ese nuevo alguien los dispara hacia el nuevo triángulo donde alguien se cae del tablero y el nuevo lleva la mano. Entonces ella se desliza hacia una nueva arista de un nuevo triángulo que cae del anterior y eventualmente todos los personajes, salvo ella, cambian. En los triángulos, naturalmente, seguido participan extraños, gente evanescente que se va como el vino, pero que ocupa un vértice que aunque vacante es permanente.

A manera de experimento, una noche decidió destriangularse de una situación en la que participaba uno de sus más perseverantes compañeros de triangulación. Le llamó para decirle que sabía que existía una cosa triangular -primer paso para la curación es admitir la enfermedad y hacerlo manifiesto, y que era necesario detener la inercia. Él, acostumbrado a las triangulaciones en las que ambos han participado de forma regular durante largo tiempo, se sorprendió quizá al grado del enfado y no pudo reaccionar. Seguramente le pareció que el ánimo de la heroína era traidor a la patológica tradición que habían cimentado juntos con tanto dolor y esperanza. Nuestra heroína se aplaudió por su proeza y simultáneamente se armaba a sí misma otro triángulo aun más mordiente y peligroso.

Al darse cuenta de ello se asumió en su adicción y ahora contempla largamente sobre ello.

lunes 21 de septiembre de 2009

Los textos se me desbocan, me manejan, me avasallan.

En años recientes he comenzado a escribir tres novelas distintas.

Aquella a la que quise llamar desdoblamientos, la concebí pintada en un bosque mudo, sostenido por columnas de luz. Tal escenario me arrojó en una vorágine poética y en ese estado de ánimo, construí un mundo insostenible para Vera, la mujer neblinosa que protagonizaba la historia. Este deslíz dio lugar a una historia vaga y desproporcionada que fracasó en la poesía, en la narración, y en demostrar la tesis original de la novela, relacionada con que la nostalgia y la paranoia son vasos comunicantes. Este fiasco quedó inscrito en medio centenar de páginas, tecleadas como con chicle en las yemas de los dedos.

La segunda novela fue, en su concepción, una aventura. En su breve existencia se llamó contra cabellera. Creí absurdamente que una aventura se hace fundamentalmente de personajes coloridos y diálogos ágiles, escenarios rumbosos y muchos incidentes. Todo era resbalón y circunstancia. Ante aquél atareado transitar de adjetivos y una cuarentena de páginas más tarde, el cuento era como un castillo de naipes. Una torre acá, una nave allá y una reina de cartón. Un lugar común tras otro, un cascarón barroco de contenido inexistente. Mi desconsuelo fue enorme, sobretodo al descubrir la frivolidad con que concibo la aventura. El archivo que lleva su nombre no es otra cosa que una renovada constancia de mi acuosidad intelectual.

La tercera apenas está hilvanada. Tiene un título tímido y un primer párrafo. Cada palabra se dice con temor a que al picarla, se enfade y me embista.

miércoles 16 de septiembre de 2009


Dicen los que saben, que se puede asir el mundo en las palabras,
que sus filamentos encierran la experiencia,
que se hacen en los ojos y se viven en la lengua,
que se mecen en el alma y se acrecientan.

Dicen que hasta el agua lo sabe,
lo mismo la agonía, el cansancio y las banderas.
Dicen que el sonido las proyecta,
y en el trayecto a su destino se hacen flecha.

Dicen que se montan una sobre otra en los discursos,
que en el canto se festejan,
que se besan, lloran y se tocan en la boca del poeta.

martes 1 de septiembre de 2009

Son apenas los albores de la década que me espera.


En esta que languidece he vivido a través de lo que hecho y lo que me ha pasado. Estudié derecho y en ello, aprendí buena parte de lo que hoy me permite pensar. Me enamoré, me enamoré mil veces, viajé a lugares insólitos, trabajé en la Suprema Corte, leí muchos libros. Estudié un posgrado, me emancipé de la casa paterna, vi morir a mi querido abuelo. Descubrí a mis padres, corrí un maratón, hice relaciones constructivas, relaciones destructivas, relaciones mágicas. Atendí a los llamados de los genios, vi a mi hermana casarse, a María tener una hija, a mi madre con cáncer. Viví las contagios del odio y en compensación, disfruté de las bellezas de los buenos amores. Consolidé mis amistades y en ello, sufrí las pérdidas necesarias. Cometí innumerables errores. Quise escribir un libro y fracasé, quise solicitar a un doctorado y fracasé, quise muchas cosas que no tengo.


Cumplo treinta años en unas semanas y presiento que la década que viene será una de contemplaciones, de internamientos. Habrá que vivirla más cerca, más atenta.


miércoles 26 de agosto de 2009

instructivo para interrogar periódicos

Advertencia: Esta es una técnica enfocada en localizar el meollo de los temas, de tal modo que si usted es un lector de periódicos que sólo busca apoyo a sus posturas, estará mejor leyendo La Jornada, El Reforma, o lo que mejor obedezca a sus inclinaciones.

Instrucciones.

1. No se deje llevar por el lenguaje emotivo de los encabezados. Si usted lee periódicos, sabrá que los editores confeccionan los encabezados apelando al morbo que caracteriza a la especie humana. Es así como logran las ventas masivas, descontando a uno que otro despistado que compra el periódico para leer a sus amigos. A ello súmele la ya antigua tradición de nuestro periodismo a las formulaciones sintácticas grotescas -por incorrectas y sucias, maniqueas y de notorio ánimo de cacería. Si usted logra mantener el ánimo investigativo sin que priven las ganas de largarse a otro país después de leer todo el Excélcior, es usted un lector exitoso.

2. Lea más de un periódico. Esto le ayudará a matizar lo que haya aprendido en su primer intento, pues verá que seguido algunos periodistas saben poquísimo sobre lo que escriben. La siguiente vez sabrá discernir mejor la información.

3. Tenga paciencia al aprender. Recuerde que los periódicos se publican a diario.

4. Formule preguntas. Al acercarse a la información, es preciso tener claro el objetivo. Si su interés es informarse sobre un tema concreto, hágale preguntas al texto y verifique su habilidad para encontrar respuestas.

5. No abuse del recurso interpretativo. Si bien es fundamental realizar una exégesis adecuada de lo leído, no caiga en la tentación de colmar de significados peregrinos los aforismos informativos. Recuerde que el periodista mexicano nunca desaprovecha la oportunidad de construir enunciados que parezcan complicados o de plano resulten ininteligibles. Deséchelos y acuda a otras fuentes.

6. No se contente con leer la nota de su interés. Trate de leer, por lo menos un día de la semana, la nota sobre volatilidad cambiaria, o la que le lleve a descubrir los enredos de Kate del Castillo. Esto le permitirá disciplinar el ojo a no obviar notas que le provean contexto al meollo.

7. No se instale en la redacción. Si usted tiene fijación por las comas, los acentos, la adecuación de los términos al significado que se busca darles o cosas parecidas, confórmese con El País o lea columnas de opinión garantizadas, so riesgo de adoptar como propias las sentencias de Miguel Ángel Granados Chapa.

8. Lea las secciones internacionales. Muy seguido pasan cosas extraordinarias en el mundo que están relacionadas con lo que pasa en la casa. Cuando aprenda sobre Corea del Norte o Afganistán, verá que nuestras autoridades electorales no están tan mal, que nuestra campechana policía de algo sirve, pero acuérdese que el día menos pensado nos cae la dictadura.

9. Sea acucioso en su lectura. No se salte las páginas remotas. Esto le evitará pasar vergüenzas.

10. Sea conservador al elegir sus favoritos. Los aventureros muchas veces nos presentan tesis atractivas que pueden o no tener verificativo en la realidad. Evite confiar en las segundas para tomar decisiones. La probabilidad de que fallen puede dejarlo en la calle.


domingo 16 de agosto de 2009

la fila del banco

Esperando mi turno en el banco, entre el barullo habitual de los cuenta habientes, se hicieron paso unas voces sonadoras hasta bien entrada la inmensa fila de miserables esclavos del crédito.

Las voces femeninas, -parecidas a las de un perico- destazaban sin piedad a otra mujer, acusándola de resbalosa, golfa, pobretona arrabalera, zorra maldita, corriente come hombres y algunos sinónimos de todo lo anterior. Al parecer la mujer había robado el corazón de una presa que la más gorda quería para sí.

La conversación siguió en el mismo tono. Los idiotas que esperábamos llegar a la ventanilla nos tuvimos que enterar de los sentimientos inmundos y pudendos de las horribles mujeres, que habiendo llegado a niveles indecibles, finalmente liberaron la más radical de sus bajezas. La mujer de quien hablaban se dedicaba al baile exótico; en palabras de la antiheróica gorda, era una “teibolera vil”, cosa que les causaba inmensa indignación y desprecio.

Los cuenta habientes nos preguntábamos internamente si estas mujeres habrían trabajado un solo día de su vida. Luego mencionaron que la reina aquella “con su cuerpo de pecado” creía que podía conseguir lo que fuera. Los cuenta habientes interiormente sabíamos que sí.

La menos gorda sacó de su bolsa una dona que se empacó de un bocado. Luego dijo que la vulgaridad de la teibolera era grotesca. Los cuenta habientes sabíamos que difícilmente sería más grotesca que las migajas y el chocolate embarrados en sus cachetes. Nos enteramos también que la bailarina era alta, sonriente, de proporciones magníficas y piel dorada. Los cuenta habientes nos enamoramos.

La envidia es un mal menor junto a la estupidez, pues al cabo de los minutos, la policía bancaria las echó del recinto por ruidosas y comemierda. Los cuenta habientes aplaudimos con fruición y sentimos el placer que de la justicia, pues las señoras amargadas que desprecian el trabajo honesto, la belleza, la sensualidad y la victoria del mejor postor, no merecen ser sujetos de crédito.

domingo 19 de julio de 2009

vacaciones


Ficción diversión se ha

propuesto llevar a cabo

una heróica tarea y por

ello "se va de

vacaciones" y vuelve a

mediados de agosto.


domingo 12 de julio de 2009

atrás lo de atrás


Ya me lo decía Montse aquella tarde en Mayarí: No caigas en la tentación de insertarte en la realidad y dedícate a la ficción. Así les pisas los callos sin que te los pisen de regreso.

* Me dijo también que tengo razón en todo.